Miguel Montalvo, presidente de Barcelona SC, y el cambio del club a sociedad anónima: “No la podemos imponer; los socios deciden. Hay que cumplir un proceso bastante profundo” | Campeonato Nacional | Deportes



Miguel Montalvo Arias asumió la titularidad en la presidencia de Barcelona SC en agosto pasado, luego de que Antonio Alvarez presentara su renuncia al cargo.

El empresario impulsa una “transformación organizacional” de la institución guayaquileña y su aspiración es que pueda convertirse en una sociedad anónima deportiva (SAD), la cual aclara que solo se podrá dar tras ser aprobada en una asamblea de socios y también cumplir varios procesos que considera “intensos”.

Montalvo, en conversación con EL UNIVERSO, señala que en algún momento dudó en asumir el cargo como presidente titular, pero pensó en “la estabilidad” y la “tranquilidad” de la institución.

También reveló que el volante Damián Díaz dejará la actividad profesional en la Noche Amarilla 2028, en la que tendrá su despedida.

¿Cómo se encuentra en el aspecto administrativo en la actualidad el club?

Siempre estuvo institucionalmente organizado. En cierto sentido, cuando queremos hablar de áreas, no en su parte orgánica, siempre existió una organización como tal.

Creo que hoy le estamos dando ese orden institucional a todas las áreas, justamente para que el club, en su visión actual, genere entornos en todo sentido, tanto en lo financiero como en lo operativo.

Estamos en esa etapa de implementación o de transformación organizacional, en la que creemos que el plan debería estar (funcionando) en no más allá de los 90 días. Durante ese proceso, deberíamos apuntar a una parte transformacional.

¿Y en materia económica?

El club opera por ingresos. Estamos conscientes de que hay opciones que se han manejado siempre, que son de financiamiento, justamente para continuar con la operatividad y que no afecten la institucionalidad o, más que nada, la parte deportiva.

En algún momento lo mencioné, el club vende no menos de 20 millones de dólares, por ende, es importante que se entienda que el club, si bien es cierto, no tiene oxígeno en algunas ocasiones, con la gestión que se hace producto de esos ingresos, hoy permite seguir operando.

Operativamente, creemos que el club no va a tener ningún inconveniente hasta el cierre de 2026, siempre y cuando sigamos construyendo esa credibilidad con nuestros aliados estratégicos.

De ahí que el arrastre del pasivo sea algo que trabajamos bastante o lo estamos poniendo bastante en consideración con Juan Carlos (Vayas, director general) y ese plan de reestructuración es lo que comunicaremos (en una asamblea a los socios). Hay muchos escenarios; hay muchas opciones que estamos evaluando.

Yo lo dije en algún momento: la única forma de salir de forma integral del problema financiero del arrastre del pasivo es la opción de una conversión a una sociedad anónima deportiva, porque al inyectar o al ingresar ese dinero, automáticamente Barcelona SC puede pensar o creer en que ya un proyecto deportivo con jerarquía, que la tenemos ahora, que lo estamos haciendo y nos manejamos de esa forma, creemos que institucionalmente va a beneficiar a lo deportivo mucho más.

Se rumora que el pasivo pasa de los $ 60 millones, ¿es cierto que ha aumentado?

No. Eso es falso. Creemos que ronda entre los 52 y 53 millones de dólares y estimamos que, en un lapso de 90 días, podremos incluso presentar la proforma presupuestaria para 2027, lo cual haremos en la asamblea a finales de octubre. Creemos que ya tendremos los números un poco más aterrizados y con una proforma presupuestaria para el próximo año, mucho más aterrizada también en lo financiero.

Cuando se dio la renuncia de Antonio Alvarez a la presidencia, de acuerdo con el estatuto, usted debía tomar el cargo. ¿Dudó en asumir el mando?

Sí. Por el contexto de cómo se vivió el entorno, básicamente creo que tengo un blindaje emocional muy fuerte en mi criterio. Lo tengo bastante blindado y hubo ataques de todo tipo, no direccionados hacia mí, sino hacia la institución y el manejo de la misma.

Hoy por hoy estamos en esa etapa de estabilidad institucional. Pensé que la tranquilidad que debía tener la institución en esos momentos era una prioridad. Si no, se iba a perder o se iba a quebrar lo poco que tal vez se gozaba en ese momento; creí más que nada que era una oportunidad de por lo menos balancear y crear o llegar hacia una tranquilidad y estabilidad, que es lo que buscábamos en ese momento.

Lo conversé con mi familia y mi esposa (sobre asumir la presidencia), ella al inicio no estuvo de acuerdo por el entorno más que nada, pero también cree que es una oportunidad de que yo sea tal vez ese punto de inflexión o de transición hacia un modelo que a mí, en lo personal, me gusta mucho, que es el de la sociedad anónima deportiva o a un modelo institucional que se perfile a una metodología empresarial.

Cuando se dio la rueda de prensa en la que asumió la presidencia, usted dejó en duda si terminará el periodo para el que fue electa esta directiva…

Quiero aclarar esa parte que quedó medio en el aire: en un ciclo deportivo la institución funciona por esa línea hasta el 3 o el 15 de diciembre, cuando termina el campeonato.

Nosotros estamos en constante evaluación con el director (general); no hemos determinado todavía ni tomado una decisión. Incluso, la próxima semana (en estos días) vamos a tener una reunión con el directorio para evaluarnos en estos primeros dos meses.

Al final, esa evaluación va a terminar definiendo los resultados, ya sea en lo deportivo o tal vez en nuestro plan institucional o de transformación, que es lo que queremos implementar.

Pero, en caso de que este directorio no continúe y, por ejemplo, se llame a una elección en diciembre, la preocupación de los socios y la afición va por el tema del armado del plantel y la planificación para el inicio de la temporada…

Para mí, un llamado a elecciones no significa el punto de arranque y de toma de decisiones. Puede existir una transición uno o dos meses antes, indistintamente de los actores que se puedan sumar.

Lo que va a existir es una responsabilidad de esta administración en que exista una transición indistintamente, porque si en algún momento se piensa en llamar a elecciones, se sugiere que tenga un promedio de 30, 45 o 60 días.

En esos 45 o 60 días se puede hacer un plan de transición para que, en caso de que exista este llamado, el nuevo (directorio) que entra ya haya tomado decisiones anteriores a la fecha en que asuma, porque asumiría los primeros días de enero, por así decirlo. En caso de que no existan elecciones y mañana otro asuma por defecto o yo continúe, la planificación también va a ser con este modelo de transformación.

Hay voces de socios que están en contra de las SAD y consideran que este directorio quiere imponer este modelo. ¿La dirigencia está abierta a otro sistema de gestión?

Nosotros no podemos imponer porque eso depende de una asamblea de socios; ellos son los que deciden. Para poner un ejemplo: si dura doce meses, queremos estimar que duraría más o menos un proceso de conversión. La Asamblea necesita aprobarla cuando ya se hayan cumplido ciertos hitos para decidir y ya existan los actores para tomar una decisión.

No es que los socios al inicio aprueben la conversión. Para cumplir eso deben darse los hitos, entender las propuestas, a los interesados y cuando ya esté ese todo, ahí se lo presenta (el proyecto) a la asamblea para que esta decida si se convierte o no; nosotros no podemos imponer absolutamente nada.

Esto no es que mañana, Dios mediante, viene esta dirigencia, firma y ya mañana se convierte a SAD, no. El proceso es bastante intenso, exigente en temas financieros, de auditoría… O sea, es cumplir prácticamente un proceso bastante profundo dentro de la institución.

En el plano deportivo, ¿qué sucedió con la salida del profesor César Farías?

Tengo una buena relación con él. No he conversado ahora último con él. Me gusta bastante la estadística y los números no lo acompañaron; esa es la realidad. Y claro, al final somos gobernados por números y estos son los que deciden la continuidad o no sobre el liderazgo. La dirección de una institución, un área o una dirección como la deportiva para un técnico es mucho más medible.

Y con base en un análisis se decidió la no continuidad, así que eso fue lo que sucedió. Los números no lo acompañaron.

¿Cómo se logró el retorno de Damián Díaz, tomando en cuenta que durante este periodo se dio su salida algo controversial?

El caso de Damián Díaz es algo en lo que veníamos trabajando, mejor dicho, en mi primera subrogación hicimos un acercamiento porque él ya quería de alguna u otra forma elevar el nivel de cobro (ante la FIFA) sobre su deuda, que con justa razón podía hacerlo. Le hice un planteamiento en mi primera subrogación; lo aceptó, pero terminó mi subrogación.

Ahora nos volvimos a reunir y había dos opciones: él podría cobrar en un lapso de tres o cuatro meses alrededor de $ 800.000 y sucesivamente cobrar lo que por convenio le tocaba. Así que yo hice un acercamiento con él, le hicimos un planteamiento muy parecido al anterior, en el que le dijimos: “Mira, podemos hacer que cobres en el lapso de siete años a partir de 2027”, para que nos permita este año un poco maniobrar la parte financiera y tener un plan, un plan un poco más de reestructuración para el próximo año. Él lo aceptó.

Creo que por el amor al club lo entendió bastante por el lado de él, porque para él era muy fácil intimar en FIFA, cobrar su dinero y acá, pues, bueno, hubiera sido una catástrofe financiera enorme.

También pensamos en el aporte que nos puede dar también como institución. Cuando uno valora internamente o cuando uno valora una decisión, no es únicamente en lo deportivo. Era un riesgo en lo deportivo. Hoy sabemos que está cumpliendo en la cancha, pero era un riesgo, tal vez, de que pudiera suceder otra cosa. Apostamos por él.

Además, pensamos en la parte comercial, lo que puede generar el retiro de Díaz en una institución como Barcelona SC, ya pensando como institución en temas de marca, de activaciones. Creemos que en 2027, con el retiro de Díaz, al club le puede ir muy bien en la parte comercial, especialmente en el marketing y la publicidad.

Damián tiene contrato hasta finales de 2027 y su despedida será en la Noche Amarilla de 2028.

¿Qué espera para el equipo en este hexagonal final en el que Independiente del Valle prácticamente tiene asegurado el bicampeonato?

Nosotros estamos apuntando. Si bien es cierto que es difícil lograr el objetivo del primer puesto, estamos enfocados en el cupo a la Copa Libertadores, a la fase de grupos.

Estamos muy enfocados; sabemos que es difícil: son cinco partidos que nos tocan prácticamente en la Sierra. Creo que hoy tenemos mucha más proyección o la tranquilidad de que se pueda lograr el objetivo, siempre y cuando logremos estratégicamente acumular puntos afuera y mantenernos fuertes aquí en lo local.

Sé que es difícil, pero creo que las posibilidades están intactas para llegar a un segundo lugar, por lo menos, y conseguir la clasificación a la fase de grupos. (D)



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