
Octavio Rivero vivió una noche inolvidable con Universidad de Chile. El delantero uruguayo volvió a las canchas después de varios meses alejado de la actividad por una lesión de rodilla y lo hizo marcando el cuarto gol en la victoria 4-2 sobre Coquimbo Unido, por la fecha 22 de la liga chilena.
El atacante, que llegó a Universidad de Chile a inicios de 2026 procedente de Barcelona SC, tuvo que afrontar un complicado proceso de recuperación. En marzo sufrió una sinovitis en la rodilla izquierda y posteriormente fue sometido a una cirugía, lo que lo mantuvo fuera de las canchas durante varios meses.
Su último partido había sido el 13 de febrero, ante Palestino. Desde entonces, Rivero trabajó para recuperarse y volver a competir. Fueron 204 días de ausencia hasta su regreso frente a Coquimbo Unido.
Fernando Gago decidió darle minutos en el tramo final del encuentro. Rivero ingresó al minuto 84, cuando la U buscaba cerrar una remontada que parecía complicada. Poco después, el uruguayo se convirtió en protagonista.
Eduardo Vargas recibió una falta dentro del área y, pese a ser el encargado habitual de ejecutar los penales, decidió cederle el lanzamiento a Rivero. El delantero tomó el balón y no falló: convirtió desde los doce pasos para establecer el 4-2 definitivo.
La celebración fue uno de los momentos más emotivos de la jornada. Rivero rompió en llanto después de convertir y fue abrazado por sus compañeros, en una muestra del desahogo que significó volver a jugar y marcar después de una larga espera.
“Estoy realmente emocionado, fue una lesión muy dura. Muchos dudaron de muchas cosas. Yo cerré la boca, trabajé como siempre lo hice y trato de demostrar dentro de la cancha. No me esperaba estar convocado para esta semana, me llevé una sorpresa ayer y, a partir de ahí, empecé a soñar con este momento”, dijo Rivero después del partido.
(D)