Terremoto en Colombia: ¿cuál podría ser el impacto en la provisión y precio del café en Ecuador? | Economía | Noticias



El sismo de magnitud 7,4 registrado el pasado 10 de agosto en Colombia no solo dejó severas secuelas humanas y materiales, sino que desencadenó un parón logístico de gran magnitud en una de sus industrias insignia: la exportación de café.

Con la vía hacia el puerto de Buenaventura bloqueada para el comercio exterior —terminal por donde transita más del 67 % del café colombiano— y afecciones operativas en el eje cafetero, la movilización de más de 250.000 sacos semanales quedó congelada, según reportes de la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport) recogidos por medios de ese país.

Solo para apreciar la magnitud de Colombia en la producción de café, de acuerdo con registros y balances recientes de Asoexport y la Federación Nacional de Cafeteros de Colombia, la producción anual de café en ese país cerró en 2025 con un total histórico de 14,8 millones de sacos de 60 kilogramos, lo que representó un crecimiento del 17 % frente al periodo anterior.

Dada la cercanía geográfica y la profunda integración comercial entre ambas naciones, el choque logístico genera inquietud sobre los posibles efectos colaterales en el mercado ecuatoriano.

Abastecimiento y costos: los dos frentes de análisis

Para Miguel Ángel González, presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil (CCG), el primer ámbito de atención reside en el abastecimiento. Colombia representa un proveedor natural para el Ecuador, por lo que una interrupción prolongada en los despachos podría retrasar las entregas y limitar temporalmente la oferta de determinadas marcas, variedades o presentaciones en los perchas de los supermercados.

El segundo impacto potencial recae sobre la estructura de costos. “Si los importadores deben sustituir rápidamente proveedores, utilizar inventarios existentes o recurrir a otros mercados, pueden enfrentar mayores costos de compra y logística. Parte de ese incremento eventualmente podría trasladarse al precio final, especialmente si la interrupción se extiende durante varias semanas”, explicó González.

Sin embargo, enfatizó en la necesidad de no sobredimensionar la situación en estos primeros días, puesto que el problema central responde a daños puntuales en infraestructura y logística de transporte. Una pronta rehabilitación de carreteras y puertos colombianos acortará significativamente la afectación en Ecuador.

Malla de contención: inventarios de seguridad y producción local

A pesar del escenario de incertidumbre en el origen, la cadena del retail ecuatoriano transmite tranquilidad para el corto plazo. Javier Vásquez, gerente de abarrotes de Corporación Favorita, detalló que tanto los proveedores colombianos como la cadena comercial en Ecuador cuentan con respaldos operativos clave.

“Los proveedores de café de Colombia tienen inventarios de seguridad y stocks almacenados. Nosotros en Ecuador también contamos con stocks de seguridad y flujo de mercadería en tránsito, por lo que en el corto plazo no se espera que haya un impacto en la cadena de distribución y en los precios”, señaló Vásquez.

Según González, a este colchón de inventarios se suma una ventaja estructural de Ecuador: su propia capacidad productiva. Indicó que la eventual menor presencia de producto colombiano abre un espacio temporal para los caficultores locales y para café proveniente de otros orígenes, lo que “reduce el riesgo de un desabastecimiento generalizado, aunque sustituir productos específicos no siempre es inmediato por diferencias de calidad, mezcla, marca y precio”.

Desde el sector cafetalero ecuatoriano, la lectura del impacto en los puertos colombianos contempla matices operativos. Pablo Pinargote, gerente general de la Asociación Nacional de Exportadores de Café de Ecuador (Anecafé), señaló que, de acuerdo con la información recabada con clientes en el país vecino, el puerto de Buenaventura no está totalmente paralizado, sino operando con las intermitencias e imprevistos propios de una emergencia de esta magnitud.

Es “el puerto más importante” y “está funcionando con normalidad dentro de las intermitencias que se tienen, muy parecido a cuando tuvimos el terremoto acá”. “Asumo que, entre reparaciones y que el personal no está trabajando al 100 %, cuesta retomar el ritmo. Más allá de ciertos atrasos en los tiempos, no hay problemas de que se haya suspendido al 100 % la logística de importaciones o exportaciones”, sostuvo Pinargote.

Asimismo, el titular de Anecafé transmitió tranquilidad sobre la fortaleza del mercado local ante cualquier desabastecimiento, destacando que “la industria ecuatoriana está preparada para cubrir el déficit que pueda generar una paralización con Colombia o cualquier otro país vecino; las tres industrias locales pueden abastecer muy fácilmente la demanda”.

Además, el dirigente aseguró que la industria ecuatoriana importa muy poco desde Colombia para sus procesos (café en grano) por los altos precios del café arábigo colombiano; y para los industriales es más competitivo comprar en otros orígenes, como Brasil y Vietnam.

Ecuador, un productor cafetero que importa café

Para el 2023, el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGP) ubicó a Ecuador como el cuarto exportador de café en América del Sur. En ese año, esta actividad contribuía con el 1,3 % al VAB agropecuario (valor agregado bruto) y con el 0,9 % a las exportaciones no petroleras. El café se cultivaba en el 1,4 % de la superficie total plantada del país, generando empleo para más de 42.000 personas —de las cuales el 85 % correspondía a mano de obra familiar—, con una producción concentrada principalmente en Manabí, Sucumbíos, Orellana y Loja a través de unidades productivas menores a 5 hectáreas.

De acuerdo con cifras de Anecafé, al 2025 el sector cafetero nacional producía 200.000 sacos al año y solo para el consumo interno se necesitaban más de 300.000 sacos.

Estas cifras son confirmadas por los actores del sector. Comunidad Agroempresas USFQ 2.0, un grupo público oficial vinculado a la carrera de Ingeniería en Agroempresa de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), analizó que este déficit obliga a Ecuador a importar café de Brasil, Vietnam y Colombia para satisfacer lo que falta de su consumo interno y abastecer de materia prima a la industria para la exportación.

En esta línea, cifras del Sistema de Información Pública Agropecuaria (SIPA) citadas por la academia destacan el dinamismo sostenido del sector en los últimos años. Las cifras oficiales detallan que las exportaciones nacionales de café ascendieron a un valor de $ 120,3 millones en 2022 y a $ 130,6 millones en 2023, reflejando la diversidad de productos enviados al extranjero (café en grano, soluble, tostado y molido). Esto representó un incremento del 10,5 % en 2022 y un aumento adicional del 8,5 % en 2023 respecto al año anterior.

Mientras que las importaciones reflejadas por la plataforma sumaron un total de $ 35,6 millones en 2022 y $ 41 millones en 2023, lo que confirma que una parte del café exportado involucra un proceso de reexportación, ya que el país no produce la totalidad de lo que comercializa al exterior.

Para el 2025, Comunidad Agroempresas USFQ 2.0 reportó que solo en el tercer trimestre de ese año el sector cafetalero exportó $ 45,6 millones, el nivel más alto desde 2016 y el mayor volumen registrado en los trimestres anteriores. “El café industrializado creció un 119 % entre 2020 y 2024, pasando de $ 61 millones a $ 133,6 millones. Hoy representa el 92,1 % del valor total exportado”, destaca el grupo especializado en sus publicaciones en redes.

Cifras a año cerrado de Anecafé reflejan que las exportaciones en 2025 alcanzaron $ 144,3 millones, un crecimiento del 6 % en comparación con el 2024.

Frente a estas bases de los años anteriores, los resultados más recientes reportados por el gremio revelan una aceleración importante en el primer trimestre de 2026, cuando el país alcanzó un crecimiento del 62 % en divisas por exportaciones de café, totalizando $ 41 millones, mientras que en volumen se registró un aumento del 48 % (132.835 sacos de 60 kilos). Este incremento trimestral estuvo liderado por el sector del café industrializado, que generó $ 38,2 millones (64 % más en valor y 50 % más en volumen con 128.484 sacos), seguido por el café en grano verde, que aportó $ 2,8 millones (41 % más en valor y 10 % más en volumen).

Además, el comparativo interanual del primer trimestre muestra alzas generalizadas, destacando el café liofilizado con un incremento del 70 % en valor y 74 % en volumen, según los reportes de Anecafé.

El mapa de destinos del primer trimestre de 2026 muestra un fuerte posicionamiento en Europa. Países Bajos lidera la lista con el 26,78 % de participación, seguido por Alemania (17,33 %), Polonia (16,49 %), Colombia (11,29 %) y Estados Unidos (7,25 %). (I)



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